LAS DISTANCIAS DE ELENA TRAPÉ. EL DÍA EN QUE MURIÓ PETER PAN.


Alexandra Jiménez y Miki Esparbé, dos de los protagonistas de Las distancias, durante el último Festival de Málaga (Foto: Lorenzo Hernandez)


TÍTULO: Las distancias. TÍTULO ORIGINAL: Les distàncies. AÑO: 2018. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN: Elena Trapé. GUION: Josan Hatero, Miguel Ibáñez Monroy y Elena Trapé. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Julián Elizalde. MONTAJE: Liana Artigal. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Alexandra Jiménez, Miki Esparbé, Isak Férriz, Bruno Sevila, María Ribera. DURACIÓN: 99 minutos. PÁGINA WEB OFICIAL: http://comingsoonfilms.com/es/film/las-distancias/.

CALIFICACIÓN: 

La gran vencedora del último Festival de Málaga, Las distancias de Elena Trapé, puede ser calificada fácilmente como “retrato generacional”. Posiblemente, no estaríamos equivocados. Pero reducirla a esa etiqueta sería simplificador e injusto. Porque, si solo fuera eso, ¿qué debería pasar dentro de diez o veinte años con esta película?¿Que habría que guardarla y olvidarla porque el interés para verla habría desaparecido? Obviamente (y obligatoriamente), no. Porque Las distancias trasciende su condición inicial para llevarnos a otro nivel de pensamientos y reflexiones. En la rueda de prensa celebrada tras la proyección de la película en Málaga, su directora comentó, explícitamente, que una de sus intenciones había sido evitar que se pudiera llegar a decir que “Berlín (ciudad donde se desarrolla el film) era un personaje más de la historia”. Ya con ello, se evidencia una voluntad de abstracción, de huida de la mera apariencia que impregna no sólo ese detalle sino también la mayoría de los elementos que articulan la acción. De hecho, una de las grandes virtudes de la película es que buena parte de la trama acaba desarrollándose entre líneas, hay una ausencia completa de subrayados y se de deja espacio al espectador para que pueda reconstruir la historia completa, escurridiza y esquiva como el carácter e intenciones de los personajes.




Podemos traer a colación dos referencias cinematográficas que servirían para explicar el espíritu de esta película. En función de la primera de ellas, podríamos ver la trama de esta película como una variante de Teorema (1968) de Pier Paolo Pasolini. Si en esta, un personaje irrumpe en la vida de una familia y cuando, de repente, los abandona deja sumidos a todos sus miembros en la confusión, en Las distancias un grupo de jóvenes que acude a Berlín para dar una sorpresa a un amigo que ha tenido que emigrar a dicha ciudad se enfrentan a la fría reacción de este y a su posterior marcha de la casa donde vive sin dar explicaciones, hundiendo a sus amigos en el estupor.



Miki Esparbé interpreta a un personaje cuya conducta acaba siendo extraña y enigmática en Las distancias (Fotografía: Lorenzo Hernandez)


Pero, habiendo explicado lo que sucede al comienzo de la película, es evidente que se asemeja al modelo de muchas películas de terror (en realidad, Teorema tiene también algo de película de terror y Las distancias está presidida permanentemente por una asfixiante sensación de terror al vacío) como la saga Viernes 13 o Monstruoso (2008) de Matt Reeves: un grupo de jóvenes se reúnen para disfrutar pero, de repente, hay algo que se tuerce y que supondrá un giro radical en sus vidas. Después del fin de semana que pasan en Berlín, los protagonistas de Las distancias contemplarán cómo sus vidas ya no podrán seguir como si nada hubiera sucedido. De este modo, la película acaba siendo ya no sólo un “retrato generacional” sino el retrato de un momento de cambio vital, del paso de una etapa a otra en el que hay renuncias, decepciones pero en el que también surge la necesidad perentoria de abrir nuevos caminos aunque no se sepa cuáles van a ser estos. Si revisamos la anterior película de Elena Trapé, Blog (2010), observaremos que también en ella hay una transición vital, en este caso de la adolescencia a la juventud. Por tanto, ambas películas acaban siendo una exploración de los momentos en los que los referentes vitales pierden su condición y hay que buscar otros diferentes para poder seguir adelante, una exploración de esa “tierra de nadie” en la que lo viejo ya no existe y lo nuevo no ha nacido aún.

Por ello, Las distancias va más allá de ser una fotografía del momento para ser una indagación de un sentimiento que todos hemos vivido varias veces: aquel en el que sabemos que el pasado ha llegado a su fin y tenemos que empezar a vivir de nuevo. En el caso de esta película, el momento en que sabemos que Peter Pan ha muerto y nunca más va a volver a resucitar.

TRÁILER DE LA PELÍCULA:




El equipo de Las distancias durante la rueda de prensa celebrada tras la proyección de la película en el último Festival de Málaga


José Manuel Cruz (director de Cine Contexto) con Alexandra Jiménez, protagonista de la película





Dos escenas de Las distancias


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