HA NACIDO UNA ESTRELLA DE BRADLEY COOPER. EL CHOQUE DE LAS DOS AMÉRICAS.




TÍTULO: Ha nacido una estrella. TÍTULO ORIGINAL: A Star Is Born. AÑO: 2018. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Bradley Cooper. GUION: Bradley Cooper, Will Fetters y Eric Roth, basado en el guion de 1954 de Moss Hart, en el guion de 1976 de John Gregory Dunne, Joan Didion y Frank Pierson y en la historia original de Robert Carson y William Wellman. MÚSICA ORIGINAL: Enlace a canciones que se interpretan en la película.  DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Matthew Libatique. MONTAJE: Jay Cassidy. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Lady Gaga, Bradley Cooper, Sam Elliot, Andrew Dice Clay, Rafi Gavron, Anthony Ramos, Michael Harney, Ron Rifkin, Barry Shabaka Henley, Michael D. Roberts. DURACIÓN: 136 minutos. PÁGINA WEB OFICIAL: https://www.warnerbros.es/ha-nacido-una-estrella.

CALIFICACIÓN: 


La historia de Ha nacido una estrella ha conocido, hasta la fecha, cuatro versiones distintas. La primera, dirigida por William Wellman en 1937, estuvo protagonizada por Janet Gaynor y Fredric March. La siguiente, se realizó en 1954, bajo la batuta de George Cukor y la pareja protagonista estuvo formada por Judy Garland y James Mason. En 1976, se hizo una nueva versión, dirigida por Frank Pierson y con Barbra Streisand y Kris Kristofferson encabezando el reparto. Este año, se ha estrenado un nuevo remake, realizado y protagonizado en su parte masculina por Bradley Cooper y por Lady Gaga, en la femenina. Recordemos que el concepto central del relato era el de un artista que se ve devorado por los celos al contemplar cómo su mujer le supera en éxito profesional. Que se recuperase ese esquema argumental no tenía por qué resultar extraño en unos tiempos en que los debates sobre el feminismo y sobre los equilibrios de poder entre mujeres y hombres han ocupado un lugar central en el espacio público. De hecho, en el último Festival de Málaga, ya hubo una película, la mexicana Los adioses de Natalia Beristáin, en la que se narraba la tensión, real, sufrida en el matrimonio formado por los escritores Rosario Castellanos y Ricardo Guerra a raíz de los crecientes prestigio y calidad de las obras de ella mientras su marido quedaba claramente rezagado. Sin embargo, en este último remake, la vertiente de los celos prácticamente ha desaparecido a favor de otros matices y dimensiones.




La nueva versión, más que en las películas de 1937 y 1954, se basa en la de 1976. Bradley Cooper es un cantante rock que, en un bar gay, encuentra a una cantante, interpretada por Lady Gaga, por la que queda impresionado por su voz y su carisma. A partir de ese momento, decide impulsar su carrera y convertirla en una de sus colaboradoras, al mismo tiempo que, entre ellos, nace una relación sentimental. El personaje de Bradley Cooper, carcomido por sus traumas familiares y por el consumo de alcohol y drogas, entra en un proceso de decadencia mientras que el de Lady Gaga, impulsado por las compañías discográficas, que detectan las grandes posibilidades de la artista, va ascendiendo de forma imparable en su carrera, centrada, básicamente, en un pop cada vez más comercial. En este caso, no hay presencia de celos de él hacia ella sino que lo que ocupa un primer plano es el declive del personaje masculino y, eso sí, su descontento por el giro hacia un estilo “top listas de ventas” en el que su pareja se acaba embarcando.

Y es que lo que parece una historia ya manida por tantas versiones y tantos remakes esconde en su interior un certero y renovado retrato sociológico del actual Estados Unidos. Por un lado, está el personaje de Bradley Cooper, que se crió en un rancho de Arizona, por lo que es un hijo del mundo rural, del sector más tradicional del país, cuya música, basada en el country y en el rock, entronca con las raíces culturales y sonoras de América (que el personaje del hermano esté interpretado por el actor Sam Elliot es un indicador claro de cómo está construido el film ya que este intérprete, a lo largo de su carrera, siempre ha solido realizar papeles arquetípicos de ese ámbito). A estos efectos, hay un detalle que no puede pasar desapercibido: en el salón de la casa del protagonista, luce una bandera de Estados Unidos, pero no la bandera actual, es la bandera con 48 estrellas, es decir, la que fue válida entre 1912 y 1959, cuando Alaska se incorporó como estado de la Unión. Es decir, casi podemos decir que Bradley Cooper es retratado como un personaje que pertenece a un tiempo pasado y que, por tanto, está en el presente casi como un ser extraño y ajeno a su época. Por otro lado, el personaje de Lady Gaga es hija de un empresario que tiene una pequeña flota de coches. Es una urbanita y su entorno social y cultural es completamente diferente al de su pareja. De hecho, la primera canción que él le escucha interpretar es una versión de La Vie en rose de Édith Piaf, una composición que nada tiene que ver con el imaginario histórico estadounidense. La relación sentimental que surge entre ambos es, por tanto, el encuentro de las dos Américas existentes, una que avanza triunfante y exitosa y otra que camina renqueante y debilitada.





A partir de la premisa enunciada anteriormente, la versión de 2018 de Ha nacido una estrella viene a ser el reflejo de la situación anímica de Estados Unidos en la que la América tradicional se siente derrotada y en decadencia mientras que una América nueva y moderna recorre un camino de pujanza y dinamismo. (A partir de ahí, podemos empezar a comprender el trasfondo en el que esa América en retroceso, en vez de seguir la senda que toma el personaje del film, ha votado, por ejemplo, a un personaje como Donald Trump para que ocupe la presidencia del país). Sin embargo, no cabe pensar que la película alberga alguna sombra de maniqueísmo o cede a la tentación del trazo de brocha gorda porque lo que en última instancia esconde como sutil moraleja es que hay una América genuina que se percibe desorientada en medio de un mundo en cambio y otra América no menos genuina que la primera pero que ha cimentado su ascenso mediante una descarada traición a sí misma. Y hay que admitir que esa reflexión esconde mucha más enjundia de lo que una visión apresurada y superficial de la película podría invitarnos a pensar.



TRÁILER DE LA PELÍCULA: 





Comentarios