LA LAVA EN LOS LABIOS DE JORDI COSTA. INCONSCIENTE Y MELODRAMA




Hubo un momento, en torno a los años 2011-2015, en el que toda una convergencia de factores llevó a dudar de la supervivencia del séptimo arte español: la crisis económica, la caída del número de espectadores que iban a las salas de cine, medidas como la subida del IVA en el precio de las entradas y la reducción de las partidas públicas para subvenciones y la disminución de los presupuestos disponibles para los nuevos proyectos cinematográficos generaron un clima de profundo pesimismo en la industria… De hecho, la primera vez que cubrí el Festival de Málaga, en el año 2012, en la primera rueda de prensa del certamen, que correspondió a The Pelayos de Eduard Cortés, las primeras palabras que pude oír, pronunciadas por uno de los productores de la película, Loris Omedes, fueron: “Este es el canto de cisne del cine español”. Esa es la sensación que reinaba para un horizonte inmediato que parecía dibujarse con tintes bastante oscuros.

Posiblemente, si revisáramos las cifras de espectadores y recaudación en esos años, no acabaríamos de identificar la magnitud del problema. Porque es cierto que siempre ha habido grandes producciones, surgidas de la mano, normalmente, de alguna de las grandes cadenas de televisión, que han acabado siendo grandes éxitos de taquilla. Pero no es menos cierto que, para las producciones medianas y pequeñas, fue un período en que se convirtió casi imposible o, como mínimo, heroico y milagroso, poder salir adelante. Pero, dentro de ese ambiente prácticamente de luto, sucedió un fenómeno sorprendente: del modo que fuera, contra viento y marea, y recurriendo a cualquier tipo de forma de exhibición posible, se empezaron a hacer películas que, a partir de la libertad que surgía de haber reducido a su mínima expresión los recursos económicos invertidos, arriesgaron en sus temas, en sus planteamientos y en sus estéticas. Fue la explosión del llamado cine low cost o, también, cine de guerrilla (existen y tenemos dudas sobre su denominación exacta), que intentaba hacer de la necesidad, virtud (no es que ese tipo de cine no existiera antes o no siguiera existiendo después – ahí está la serie sobre Las películas heroicas que tenemos en nuestra revista –, pero no es menos verdad que durante ese período el fenómeno adquirió una ebullición sorprendente). Fueron los años de Diamond Flash (2011) de Carlos Vermut, de Mapa (2012) de León Siminiani, de Summertime (2012) y Faraday (2013) de Norberto Ramos del Val, de La tumba de Bruce Lee (2013) de Julián Génisson, Lorena Iglesias y Aaron Rux, de Pixel Theory (2013) de Alberto Carpintero, Mar Delgado, Esaú Dharma, David Galán Galindo, Pepe Macías, Juanjo Ramírez Mascaró y Pablo Vara, de Todos tus secretos (2014) de Manuel Bartual, de Sueñan los androides (2014) de Ion De Sosa, de Berserker (2015) de Pablo Hernando y de las películas surgidas en torno al manifiesto #littlesecretfilm, como Manic Pixie Dream Girl (2013) y #Realmovie (2013) de Pablo Maqueda, Los desórdenes sentimentales (2013) de Ramón Alfonso, Pepón es guay (2013) de Norberto Ramos del Val, La pájara (2013) de Jimina Sabadú, Undo infinito (2013) de Álex Mendíbil, Desmadre en la noche de la quietud (2013) de Pablo Vázquez, KILN (2013) de Héctor García Barnés, Anfibia (2013) de Hugo Álvarez Gómez, Cinema verité, verité (2013) de Elena Manrique, Working Progres (2013) de Roland de Middel… Esta ola llegó a otras producciones que, en principio, no podrían adscribirse a esta tendencia pero que, bien, eligieron vías de distribución radicalmente diferentes como Carmina o revienta (2012) de Paco León, – que se arriesgó a, de forma simultánea, estrenar en cines, lanzar el DVD y permitir el visionado en plataformas online – bien se atrevieron a realizar propuestas decididamente minimalistas como 10.000 Km. (2014) de Carlos Marques-Marcet o el documental O futebol (2015) de Sergio Oksman. Incluso, Gonzalo García-Pelayo, que llevaba más de veinte años sin ponerse detrás de una cámara, estrenó en esos años Alegrías de Cádiz (2013)...

Pues bien, dentro del proyecto #littlesecretfilm, el crítico Jordi Costa (gran experto, además, en todo el mundo de la cultura alternativa y underground, como demuestra su libro Cómo acabar con la contracultura, recientemente publicado) realizó dos películas: Piccolo grande amore (2015)  y La lava en los labios (2013). La primera, un homenaje (muy personal y peculiar) a la canción italiana y la segunda, un melodrama que es un auténtico (y delirante) festín para cinéfilos en el que los cruces y homenajes a toda una serie de referencias cinematográficas (unidas por un hilo muy concreto, del que hablaremos en este artículo) se articulan a través de una historia sumamente original: Bonita Sepúlveda (interpretada por la actriz María José Gil), hija de un crítico de cine ya fallecido, Julio Sepúlveda, queda impactada, sin saber por qué, al ver en el cine una película de la realizadora Adriana Duval (interpretada por la actriz Ana Bettschen). A partir de ahí, investigará en el pasado (que se revelará común) de su padre y de la directora para averiguar los motivos (inconscientes) de dicho shock. Aprovechando la edición en DVD de La lava en los labios, hemos entrevistado a su realizador para que nos hable del momento en que surgió la película, de sus claves y del contenido (más que cuidado) del DVD que salió a la venta el pasado 19 de septiembre. Esperamos que la conversación les resulte interesante y atractiva.






CINE CONTEXTO: En función del momento en que se realiza La lava en los labios, en los que hubo una fuerte explosión del cine que vamos a llamar low cost, ¿es una película que, a lo mejor, no se hubiera podido realizar 2-3 años antes o 2-3 años después o, en todo caso, no hubiera tenido la repercusión que tuvo?

JORDI COSTA: Bueno, no sé si hubiera tenido la repercusión que tuvo, aunque no sé realmente si tuvo demasiada repercusión, pero después sí que hubiera sido posible. La película es el resultado de un momento en que parecía que las herramientas para hacer cine de repente se han democratizado y surgen una serie de herramientas digitales que permiten, por ejemplo, improvisar prácticamente la realización de un largo de un modo que antes no hubiera podido hacerse. Normalmente, se consideraba la realización de un corto como puerta para acceder a la industria y este era un camino que no era ni fácil ni dinámico. Entonces, de repente, empiezan a surgir ejemplos que demostraban que con una cámara y con ganas se podía hacer algo con cierta cara y ojos. A mí, lo que hizo decidirme fue, precisamente, el manifiesto #littlesecretfilm que fue una cosa que se le ocurrió a Pablo Maqueda. A mí, me llegó por correo electrónico su convocatoria. Si no me hubiera llegado ese e-mail, probablemente nunca hubiera dirigido nada. En ese momento, lo vi posible y lo hice. Yo también creo que no tengo ni paciencia ni tampoco estoy preparado para rodar o levantar una producción en términos más convencionales. El proyecto #littlesecretfilm te permitía hacer una producción como tú querías sin tener que negociar con productores ni con mercados ni nada. Nos lanzamos a hacerlo y es verdad que, en esos años, se vivió un cierto esplendor de esa posibilidad. Pero no es menos cierto que al ser difícil que estas cosas tengan la visibilidad deseada o, como mínimo, que haya medios no para que puedas ganar dinero con ellas sino, al menos, recuperar la mínima inversión realizada pues imagino que muchos nos fuimos desalentando. A mí, el término cine low cost tampoco me gusta demasiado porque creo que es, de alguna manera, un espejismo. Realmente, estas películas eran, de hecho, como fanzines, que se hacían con muy poco dinero pero, en cambio, en mi caso yo estaba detrás de las cámaras haciendo de director y probablemente no soy un director real, en cambio los actrices y actores que tuve sí que eran actores reales. En el caso de Piccolo grande amore, no cobró nadie pero en el de La lava en los labios fue un precio simbólico que, en cualquier caso, no se correspondía con la profesionalidad del trabajo invertido. Supongo que el hecho de que luego no hubiera un circuito hizo que todo esto se quedara un poco en una moda efímera pero la posibilidad sigue estando ahí.

CINE CONTEXTO: Por lo que dice, tampoco se planteó en ningún momento disponer de más medios para hacer la película, ¿no? Quiso realizarla con los condicionantes que marcaba el manifiesto #littlesecretfilm…

JORDI COSTA: Sí, exacto. Un amigo mío, Álex Mendívil, que hizo dos películas dentro del manifiesto, que me parecieron muy brillantes, Undo infinito y Estado de regresión, tenía una manera de definir lo que hacíamos muy interesante, que le recojo un poco el testigo y la idea: que lo que estábamos haciendo no eran realmente películas sino los borradores de las películas que nos gustaría hacer. Probablemente, era eso. Yo nunca me preocupé demasiado por la ejecución técnica aunque en La lava en los labios (en relación a Piccolo grande amore) sí había un intento de hacer más cosas: jugar con las localizaciones, de intentar extraer algo de estilo a los pocos medios que teníamos, pero siempre asumiendo que eran películas muy precarias y que, por el hecho de ser tan precarias, también eran muy libres. No teníamos que satisfacer a un productor y no nos preocupaba si había o no un mercado detrás de eso.



Carátula del DVD de La lava en los labios. Junto a él, imagen de su director Jordi Costa. Como ha decidido pasar por "fallecido" en la edición del DVD, hemos decidido darle a la foto un aire espectral.


CINE CONTEXTO: Entrando ya propiamente en la película, hay en ella una figura que no aparece en ningún momento pero que es un protagonista más, que es el personaje de Julio Sepúlveda, un crítico de cine. No voy a hacer la pregunta tópica de si es un alter ego de usted, vamos a evitarla, pero ¿en qué medida comparte usted la opinión de este crítico cuando afirma que el cine que realmente merece la pena es el cine que trata sobre el inconsciente?

JORDI COSTA: Sí, totalmente. Piccolo grande amore y La lava en los labios son películas de crítico, de crítico de cine que juega con referencias, que juega con el tipo de cine que le gusta  que lo mezcla y que juega con ello. En La lava en los labios hay mucho de lo que yo pienso sobre el cine. Vivimos en una era en la que, de repente, hacer este tipo de película, que es reivindicar el espíritu del underground, es un intento de rebelión ante un momento en el que lo que parecía que se valoraba era la buena ejecución técnica, la profesionalidad… Vivimos en una cinematografía en la que se percibe como un gran triunfo que un director español ruede una película como Jurassic World 2, por ejemplo, que es una película muy bien hecha y muy solvente en sus términos pero, para mí, no encarna la idea de libertad creativa que asociarías con un director joven como Bayona. Pero eso empieza con el modelo Amenábar, porque a mí no me parecía que eso fuera un modelo deseable: el cineasta muy joven que, de repente, hace una cosa que está muy bien ejecutada técnica y profesionalmente pero en la que detectas una cierta impersonalidad, no detectas la libertad o el espíritu de fiesta que podías encontrar en las primeras películas de Almodóvar o en el cine de Carles Mira, ese cine un poco en los márgenes que surgió en los años previos a la Transición y durante la Transición. En La lava en los labios, defender todo un cine del inconsciente, en el que la racionalidad no tiene cabida, y después jugar con una estructura de guion que no tiene nada que ver con lo que en los últimos años se entiende con una buena estructura de guion (tres actos perfectamente delimitados, un arco dramático de personajes de redención o de cierre del relato), todo eso está ahí y forma parte de mi pensamiento como crítico de cine. Y, después, claro, ese factor de crítico de cine está muy presente en el juego de referencias. En la película, son muy importantes las referencias al mundo de Jesús Franco, a las películas que hizo Robert Aldrich con mujeres, como La leyenda de Lylah Clare, El asesinato de la hermana George, Canción de cuna para un cadáver o ¿Qué fue de Baby Jane?, todo eso mezclado con El año pasado en Marienbad y otras cosas que me gustaban… Entonces, la película se puede ver como un catálogo de cosas que a mí me han gustado como espectador y como crítico y de defensa del cine que a mí más me gusta que es el que no se atiene a unos códigos más o menos racionales, ordenados y pautados. Pero, por otro lado, lo de alter ego, no lo es porque nunca me he enamorado perdidamente de una actriz de cine fantástico ni he tenido los percances dramáticos y trágicos por los que pasa Julio Sepúlveda, que es la gran figura ausente de la película…

CINE CONTEXTO: Ha hablado de las referencias cinematográficas que aparecen en la película, que era la siguiente cuestión que iba a plantear. La lava en los labios es un festival de referencias y, además, se puede tirar del hilo de cada una de ellas. Aparece Alain Resnais y el año pasado en Marienbad, aparece Hitchcock (a partir de que su silueta aparece en esa película francesa), aparece la actriz Bonita Granville, por su personaje de la detective Nancy Drew... Un guiño para los cinéfilos lectores de Fotogramas es que Terenci Moix tenía entre las actrices que le caían más simpáticas precisamente a Bonita Granville…

JORDI COSTA: Eso no lo sabía. Pero me parece interesante y bonito, justamente. Porque Terenci Moix representa un ejemplo de cinefilia también muy marcada por lo pulsional y lo pasional. Terenci Moix, como mitómano, no hacía distinciones jerárquicas entre alta cultura y baja cultura, entre cine popular y cine de prestigio… Entonces, en ese sentido, me parece interesante, me gusta incluso, que Terenci Moix tuviera esa fijación por Bonita Granville.

CINE CONTEXTO: Otras referencias que también se pueden encontrar son las del cineasta portugués Miguel Gomes, hay explícitamente un homenaje a una escena de una de sus películas. Y, en su momento, cuando vi la película por primera vez, detecté tres directores que me parece que son las que influyen más en La lava de los labios. Uno, lo ha mencionado: Almodóvar. Además, la escena cumbre de la película es muy almodovariana. Jesús Franco, no solo por el homenaje que se le hace a Soledad Miranda, sino también por la forma en que está realizada la película. Y como una referencia invisible, creo que está David Lynch. ¿Es posible?

JORDI COSTA: Sí, sí, claramente. Todas las referencias que has dicho están en la película. La de Miguel Gomes igual es la más subterránea porque había una escena de Tabú que me gustaba mucho y te inspiras en escenas para construir otras escenas. Pero, claro, para mí, Lynch es el gran cineasta de la contemporaneidad y mi película está muy lejos de a lo que llega Lynch pero es la gran referencia. Está Almodóvar. A mí, Almodóvar me gusta mucho y quería trasladar el imaginario de Almodóvar para definir el personaje de Adriana Duval que es un poco Marisa Paredes en Tacones lejanos. Y fíjate que en todos los directores (Gomes, Hitchcock, Resnais, Almodóvar, Franco, Lynch) hay una apuesta por lo dionisíaco y lo incontrolable y por las cuestiones del deseo, la pasión… En el fondo, son directores muy distintos pero en todos hay una base de melodrama que, en el fondo, es uno de los géneros que está más pegado al inconsciente porque siempre acaba hablando del deseo y de los obstáculos para cumplir y satisfacer ese deseo.




De arriba abajo, María José Gil, Ana Bettschen y Eva Llorach, tres de las actrices de La lava en los labios, cuyos personajes acabaremos descubriendo que están unidos por un hilo muy especial


CINE CONTEXTO: Cuando la película se realizó, se divulgó por internet, tal como establecía el manifiesto #littlesecretfilm, y, al cabo de un tiempo, desapareció, hasta ahora que se ha editado en DVD. No sé si ver en ello un homenaje a la cinefilia original porque, cuando no existía ni la televisión, ni el vídeo doméstico, ni el DVD, ni la posibilidad de ver una película online, el espectador veía la película y ya no tenía la posibilidad de volver a verla si no se proyectaba en una sala de cine, quedaba solo en su memoria. ¿Había esa intención o el motivo era otro?

JORDI COSTA: Pues la verdad es que no lo pensé pero también me parece interesante y bonita esa lectura. Yo hice dos películas. Una sigue colgada en abierto en Vimeo, que es Piccolo grande amore, y en La lava en los labios participó en la producción parcialmente Calle 13, que la emitió en su canal y la tuvo disponible en internet durante tres meses… Una vez que se acabó la emisión a través de Calle 13, yo decidí retirarla para romper un poco la idea de que el cine low cost, el cine digital, o como quieras llamarlo, tiene que ser de acceso gratuito. Hicimos esta película, la enseñamos durante el tiempo que se pactó enseñarla y la retiré pensado que igual había la posibilidad de recorrer un circuito de festivales, no la hubo (yo tampoco lo intenté demasiado) y, al cabo de cinco años, hemos decidido sacarla en edición especial en DVD que es una manera de poder darle acceso, no se vende a un precio prohibitivo, para quien le pudiera interesar. Nos hemos preocupado en incluir extras y hacer una edición interesante por sí misma. Pero el hecho de retirarla fue por la idea de hacer un pequeño acto de rebeldía frente a la cultura del todo gratis. La cultura no es completamente gratuita. Ha habido aquí un tiempo y un esfuerzo de todo un equipo de actrices, de diseñadores de producción, de músicos, de montador, director de fotografía, etc., etc. Era un gesto de respeto hacia todo el trabajo involucrado.

CINE CONTEXTO: Creo que hay que hablar del trabajo de las actrices. Todas ellas están estupendas, teniendo en cuenta que, o bien afrontan personajes complejos, bien tienen escenas bastante complicadas. Ana Bettschen y María José Gil tienen que afrontar unos personajes arriesgados. Belén Riquelme y Eva Llorach cantan una canción completa. Eva Llorach, además, tiene una escena muy fuerte. Eva Marciel baila en la película. Rocío León nos tiene que hacer recordar a Soledad Miranda, que son palabras mayores… ¿Qué nos puede decir del trabajo de todas ellas?

JORDI COSTA: Si me preguntas si la película está bien o mal, no estoy seguro, pero de lo que sí estoy seguro es del trabajo de todas y cada una de las actrices. La mayoría había trabajado en Piccolo grande amore, salvo Belén Riquelme y Rocío León que se incorporan en La lava en los labios. Ana Bettschen y María José Gil son actrices que me resultan muy cercanas. Son amigas. Yo las conozco porque son madres de alumnos que van al mismo colegio donde van mis hijos. Son dos actrices con una experiencia teatral bastante amplia y actrices capaces de aplicar el background teatral, que era algo que también tienen Belén Riquelme, Eva Marciel y Eva Llorach… A mí, me parecía indispensable ese background dadas las condiciones en las que rodábamos, hacía falta alguien que tuviera capacidad de improvisación y que tuviera eso que tiene la actriz de teatro: que fuera capaz de reaccionar ante algún problema. Cada personaje tenía su dificultad. María José Gil, como Bonita Sepúlveda, tenía que sufrir mucho. Era el personaje que más sufre en la película. Y tiene poca ocasión de rebelarse. Y yo creo que ella transmite toda esa inocencia, esa bondad, esa fragilidad… Enfrentada a una Ana Bettschen que aquí tiene que ser una especie de Cruella de Vil o bruja maléfica. Además, sofisticada. Cuando, en la escena final, ella toma las riendas y dice ese monólogo donde se atan todos los cabos, mientras lo rodábamos yo me decía: “!Qué pena no poder estar viendo esto como actor de teatro sin preocuparme de si se rueda bien o se rueda mal!”. Porque era, realmente, un placer. En el caso de Eva Marciel, en su elección influyó una broma ya que ella interpretó el papel de Isabel Pantoja en Mi gitana. Me gustaba tenerla haciendo un papel de flamenca. Eva es todo carisma, espontaneidad… Pero, además, su personaje tiene una doblez: porque es el personaje que se utiliza para involucrar a Bonita. Eva consiguió transmitir perfectamente esas dos vertientes. En el caso de Belén Riquelme, tenía que hacer la canción principal y, para mí, era muy importante que en esa canción que abría la película todos los espectadores se quedaran como absolutamente embelesados por el poder de Belén Riquelme y creo que ella lo hizo muy bien. Ella tenía experiencia en el teatro musical y eso era lo importante. Belén era una actriz que yo la seguía a distancia, la había visto en cortos, sabía el teatro que había hecho en Valencia y la vi en otro #littlesecretfilm, Los desórdenes sentimentales de Ramón Alfonso, y, de repente, cuando la vi en el monólogo final de la película,  yo quería a Belén Riquelme por todos los medios. Yo me dije: “Esta mujer es un tesoro”. En La lava en los labios hace un papel que, realmente, son dos: cuando está dentro de la ficción dirigida por Adriana Duval y cuando hace un personaje que es casi de El crepúsculo de los dioses. Dos mujeres distintas. Lo hace muy bien. Eva Llorach tenía el personaje con el giro más dramático de la película. Yo le dije a Eva: “Tienes que interpretar a una chica del que se pudiera enamorar cualquiera”. Tenía que ser alguien alegre, carismático y seductor sin avasallar. Alguien a quien te querrías llevar a casa. Y, de repente, cuando llega el clímax, tiene que mostrar una potencia mucho más trágica que supo transmitir con toda la fuerza necesaria. Eva Llorach es una actriz que no sé si es del método pero que acaba somatizando sus personajes. Y la verdad es que lo pasó bastante mal con el personaje y durante el rodaje. Y todos los conflictos que ella tiene a la hora de asumir un personaje difícil, luego son gratificaciones que quedan en la pantalla. Porque ella no acepta un papel a no ser que crea firmemente en ese personaje. Y eso le lleva a veces a pasarlo mal. Durante el tiempo del rodaje, estuvo bastante en tensión. Y Rocío León tenía el papel espectral. Una figura también ausente aunque sí la vemos, a diferencia de Julio Sepúlveda. Ahí la referencia clara era Soledad Miranda con un toque de Lina Romay, que ella se parece un poco a una joven Lina Romay. Y la verdad es que la imagen de Rocío León y la manera de saber transmitir esa especie de atracción sonámbula de los personajes femeninos de Jesús Franco quedó francamente bien. La verdad es que me gustaría seguir dirigiendo para poder seguir trabajando con estas actrices. Es lo más divertido. Bueno, es lo más divertido pero no te puedes relajar porque no puedas verlas como espectador porque estás en la tensión del rodaje. Pero es uno de los mayores placeres de rodar películas: ver de cerca cómo se construye un personaje desde la interpretación. Porque aunque la historia era mía, en los #littlesecretfilm la creación es, realmente, colectiva y los guiones están firmados por todos los actores y actrices.



Belén Riquelme, Eva Marciel y Rocío León completan el sexteto de actrices que forman el reparto de La lava en los labios


CINE CONTEXTO: ¿Cómo debería el espectador enfrentarse a la película?¿Como un juego que podría no tener final nunca y en el que debería dejarse llevar?¿O como un mecanismo del que sí cabría desentrañar su explicación?

JORDI COSTA: Básicamente, como un juego. La película, en realidad, responde a todas las preguntas que pudiera hacerse el espectador. Pero sí es verdad que la primera vez que se ve no todo aparece claro porque la información se dosifica y aparece desordenada. Lo que pasa es que me parece muy pretencioso decir que es una película para verla más de una vez. Pero yo necesitaba juguetear con el material para no aburrirme. En la película, está todo explicado. Creo que, incluso, demasiado explicado. Lo que sucede es que la estructura de la película está pensada para desorientar. Para que el espectador vaya poco a poco descubriendo cosas. Igual, visto con distancia, podría pensar que, si yo hubiera tenido más habilidad, o lo supiera haber hecho mejor, habría sido capaz de transmitir esa idea de desorientación sin que fuera necesaria una revisión de la película. Pero no tengo aún el dominio narrativo como para poder hacer eso. Pero hay que tomársela como un juego porque es una película que busca entretener y ser una especie de pasatiempo de un crítico de cine.

CINE CONTEXTO: La edición del DVD está muy cuidada. Tiene muchos extras, audiocomentario de las actrices, un libreto que simula ser un número del Fotogramas. Incluso, tiene una ouija para poder hablar con el director “fallecido”. Posiblemente, La lava en los labios sea la única en el mundo cuya edición en DVD tiene una ouija… ¿Qué nos podría decir de esta edición para quien estuviera interesado en adquirirla?

JORDI COSTA: Bueno, es que, para reproducir un poco el juego de la película, en la propia edición del DVD, yo, como director y como crítico de cine, he decidido desaparecer de la edición, del mismo modo que Julio Sepúlveda es la figura ausente de La lava en los labios. Solo se me puede invocar a través de la ouija. Se puede considerar que, con ello, se sigue el juego narrativo de la película y, también, que, como director de cine, igual yo también he muerto. Es una edición póstuma. No creo que vuelva a dirigir. Ojalá que vuelva a dirigir pero es probable que no. Como en el reparto solo hay mujeres, queríamos que eso se reprodujera en los extras. Entonces, hay cinco piezas de material extra: hay un vídeo-ensayo de Andrea Morán Ferrés, una presentación de Eulalia Iglesias, una review (Fuertecita) de Isa Calderón, una presentación de Valeria Vegas y un cortometraje o experimento llamado Cráter de Lorena Iglesias, junto al audiocomentario de las actrices un texto crítico de Beatriz Martínez en el libreto. La idea es que diversas mujeres creadoras, con las que yo creo que tengo cierta afinidad o simpatía, hicieran su propia lectura de la película. Valeria Vegas lo ha llevado al terreno del falso cotilleo, del cotilleo fake. Isa Calderón ha hecho un videoclip que resume el argumento de la película y que a mí me parece fascinante. Andrea Morán ha hecho un ensayo visual detectando diversas referencias. Eulalia Iglesias y Beatriz Martínez hacen una lectura crítica desde el punto de vista de la crítica feminista. Y Lorena Iglesias aporta un corto que multiplica los enigmas que ya existían en La lava en los labios. Eso es lo que encontrará el comprador aparte de la película. Puedo decir que yo no he controlado el contenido de ninguno de los extras pero, en cambio, soy un feliz espectador de todos ellos. Tengo que decir que, de la edición del DVD, se ha ocupado Dimensión Blástica, y, en concreto, Bally Valdivieso y Bárbara García, que han hecho muy buen trabajo.




Algunos detalles de la muy cuidada edición en DVD de La lava en los labios


CINE CONTEXTO: Le iba a preguntar si iba a hacer más películas pero ya me ha dicho que no.

JORDI COSTA: Sí, ya lo he dicho. Ojalá que sí pero no. Tenía pensada una tercera película en la que el protagonista ideal (y lo digo en serio) hubiera sido Pedro Sánchez, pero desde que es presidente no creo que esté por la labor de actuar en el cine amateur.

CINE CONTEXTO: Es decir, que un efecto colateral de la moción de censura contra Rajoy es que no vamos a poder ver la tercera película de Jordi Costa. Bueno, pues toca la última pregunta, que es la misma para todos los entrevistados en estos primeros pasos de nuestra revista: ¿Qué le pedirían a una nueva revista de cine que se ponga en marcha y que no ofrezcan las que ya existen?

JORDI COSTA: Le pediría, sobre todo, que sirva para dar visibilidad a un relevo generacional porque yo creo que siempre necesitamos nuevas voces críticas y que las nuevas voces críticas se atrevan a romper con los lugares comunes que tenemos los críticos más “viejos”, por así decirlo. Creo que todo medio nuevo con voces nuevas siempre es interesante y creo que todavía queda mucho por hacer. Como lector de crítica de cine, y yo soy bastante vicioso lector de crítica de cine, os leeré, claro.

Como habrán podido comprobar, hemos tratado mucho más temas aparte de la película en sí: del cine low cost, digital o amateur en España (habrá que seguir pensado hasta dar con la denominación buena), sobre el cine del inconsciente, sobre las alternativas que tienen ante sí los nuevos realizadores…  Pero tampoco nos hemos quedado cortos a la hora de hablar sobre La lava en los labios: hemos desbrozado su bosque de referencias, hemos profundizado en el espléndido trabajo de sus seis actrices y hemos desgranado el contenido de su deliciosa edición en DVD… Esperamos que hayan disfrutado de la conversación.

Para terminar, les invitamos a que disfruten de la canción de Caterina Casselli Il magazzino dei raccordi, cuya versión en español cantan en La lava en los labios Belén Riquelme y Eva Llorach:




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